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Nov 10

III seminario Flumen Durius sobre Patrimonio y Cultura: Los expertos coinciden señalar a los habitantes de las comarcas regadas por el Duero como principal riqueza del río

El III seminario Flumen Durius sobre Patrimonio y Cultura sirvió de foro de debate sobre las posibilidades de desarrollo de las áreas rurales en los tiempos actuales, y para valorizar en su justa medida el principal patrimonio del territorio Duero/Douro: sus habitantes. Enmarcado en la jornada inaugural de la Bienal Ibérica del Arte y el Patrimonio – AR&PA, el encuentro se articuló en torno a una mesa redonda formada por expertos académicos, gestores públicos y representantes de la iniciativa privada, si bien la participación activa del público presente supuso el ingrediente definitivo para un enriquecedor debate.

Con el enfoque ‘Otras miradas sobre nuestro patrimonio: cultura, paisaje y gastronomía’, se dieron cita expertos de la talla de Juan Ignacio Plaza, catedrático de Análisis Geográfico de la Universidad de Salamanca; Jesús Díez, director de programas de la Fundación Patrimonio Natural; Benito Arnáiz, etnógrafo y técnio de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León; Enrique Valero, director general del hotel La Abadía de Retuerta LeDomaine y Miguel Ángel de la Cruz, chef del restaurante La Botica de Matapozuelos (Valladolid).

Todos ellos coincidieron en la cohesión de los factores que componen un concepto global definido en conjunto como patrimonio, para revalorizar la actividad del entorno rural (principal escenario del recorrido del Duero). Arte, cultura, tradición, gastronomía, paisaje (o territorio) y ‘paisanaje’ serían esos factores. En el caso de las personas, Jesús Díez se refirió al al factor antrópico que ha conformado la explotación y el desarrollo de las tierras regadas por el Duero, afirmando que para perseverar en dicho desarrollo, “cualquiera que quiera emprender tiene que saber cuáles son los valores fundamentales de la zona y establecer sinergias”.

Unas sinergias sin las que no existiría el éxito cosechado por dos iniciativas como el galardonado restaurante La Botica y el exclusivo hotel La Abadía de Retuerta. Los representantes de ambos establecimientos en el encuentro promovido por Flumen Durius se refirieron a cómo la materia prima de la que se nutren en los dos casos son los productos del Duero (frutas, verduras, ganado, etc), y principalmente las gentes del Duero, con las que trabajan tanto a la hora de recibir dichos productos como también a la hora de contratar personal.

“El ser humano es el que conforma el terruño”, señalaba Enrique Valero antes de incidir en cómo también el patrimonio histórico -creado por el hombre- ejerce su influencia en esta formación en la que, en su caso “el primero que trabajó en Abadia LeDomaine fue el Duero al ir haciendo esos suelos, ese terruño, con el tiempo, con la lluvia, la erosión. Nosotros lo que hacemos es interpretarlo”.

Patrimonio Inmaterial

De una manera parecida se manifestó el etnógrafo Benito Arnáiz, llevando la explicación a su terreno y reivindicar el papel de las personas en la creación y la conservación del patrimonio a su alrededor. “Es la comunidad social la que debe mantenerlo y gestionarlo”, señalaba, recordando que según la Convención de la Unesco, el patrimonio inmaterial “es aquel reconocido por un grupo social que se identifica con él, que está muy vinculado con el territorio y con los elementos materiales”.

No en vano, según apuntaba el catedrático Juan Ignacio Plaza, “el patrimonio es ante todo patrimonio territorial. Tendemos a diseccionar entre patrimonio natural, material, industrial, pero todo eso da identidad a un determinado territorio”, un motivo por el que no dudaba en afirmar que el concepto que mejor reúne la dimensión geográfica “es el de patrimonio territorial”.

Todas estas opiniones fueron vertidas a lo largo de un evento que cobra una mayor trascendencia no sólo por el marco escogido para su celebración, uno de los mayores encuentros de profesionales del mundo de la conservación y difusión del patrimonio cultural, sino porque a lo largo de 2018 se viene celebrando el Año Europeo del Patrimonio Cultural.

Flumen Durius se ha posicionado desde su origen en las acciones desarrolladas para animar a más personas a descubrir y comprometerse con su patrimonio cultural y reforzar así el sentimiento de pertenencia a un espacio común, objetivos marcados por los responsables comunitarios durante estos doce meses.

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