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Nov 18

La UNESCO y el Patrimonio de la Humanidad : Del Duero para el mundo

Con el objetivo de contribuir a la paz a través del fomento de la cultura y la educación, el 16 de noviembre de 1945, apenas unos meses después de finalizada la II Guerra Mundial, la más cruenta del siglo XX, nace la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, (UNESCO por sus siglas en francés).

La UNESCO ha desarrollado una intensa actividad a lo largo de los últimos 73 años, siendo justamente reconocida como uno de los organismos internacionales más efectivos en su función. Entre sus atribuciones se encuentra la creación de un catálogo de patrimonios a lo largo del mundo para su valorización y conservación. La obtención del título de Patrimonio Mundial o de la Humanidad otorgado por la UNESCO supone un gran honor, pero también una inmensa responsabilidad para las administraciones de las que depende ese patrimonio, pues conlleva un firme compromiso de velar por su protección, acorde al interés mundial que se le supone.

La Península Ibérica se encuentra entre los lugares del mundo con mayor concentración de patrimonios mundiales, siendo el mismo río Duero uno de estos. La región vinícola del Alto Douro recibió este reconocimiento en 2001 por la larga tradición vitivinícola “que ha configurado un paisaje cultural de extraordinaria belleza, fiel reflejo de la evolución técnica, social y económica de la región”, indica el organismo internacional en su declaración.

El centro histórico de Oporto es otro de estos patrimonios mundiales directamente ligados al río Duero. Según la descripción de la UNESCO dictada en 1996, Oporto “ofrece un paisaje urbano excepcional, testigo de su historia bimilenaria (…) la ciudad siempre estuvo estrechamente vinculada con la actividad marítima, fuente de su prosperidad secular, de la que son exponentes sus numerosos monumentos, desde la catedral con coro románico hasta el edificio neoclásico de la Bolsa, pasando por la iglesia de Santa Clara, de estilo manuelino típicamente portugués”.

Por último, España y Portugal comparten el título otorgado en 2010 a los yacimientos prehistóricos de Côa y Siega Verde. En referencia al yacimiento del Valle de Côa, a orillas del Duero, explica que se trata de “una extraordinaria concentración de petroglifos del Paleolítico Superior (22.000-10.000 a.C.), que constituye uno de los ejemplos más notables de las primeras creaciones artísticas del ser humano”. Con respecto a la zona arqueológica de Siega Verde, la componen 645 grabados ejecutados en una escarpadura erosionada por el río Águeda, afluente del Duero. Entre ambos yacimientos “forman el conjunto más importante de arte rupestre paleolítico al aire libre de la Península Ibérica”.

Cooperación internacional

La UNESCO cumple 73 años de una intensa actividad, siendo una de las más reconocidas de cuantas desarrolla el Programa de Patrimonio Mundial. Nacido precisamente por la necesidad de preservar para las generaciones venideras el legado concentrado a orillas de un río (el del valle del Nilo cuando iba a ser anegado por las aguas del lago Nasser), la comunidad internacional tanto como las administraciones locales y regionales tienen entre sus manos la responsabilidad de seguir ampliando este catálogo de patrimonios de la humanidad para contribuir a la preservación de nuestra historia y a la divulgación de una cultura de paz a través de la cooperación internacional.

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